Reforma laboral: qué cambia y por qué puede afectar más a las mujeres

El proyecto aprobado por Senadores modifica indemnizaciones, vacaciones y jornada laboral. Aunque no distingue por género, podría profundizar desigualdades que ya afectan a las mujeres en el mercado laboral argentino.

Reforma laboral: qué cambia y por qué puede afectar más a las mujeres

Con media sanción del Senado, el proyecto modifica indemnizaciones, vacaciones y jornada laboral. Aunque la norma no distingue por género, expertas en derecho laboral y economía feminista señalan que podría profundizar desigualdades preexistentes en el mercado de trabajo argentino.

 

El Senado de la Nación aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, que ahora deberá tratar la Cámara de Diputados. El proyecto introduce cambios en el cálculo de indemnizaciones por despido, en el régimen de vacaciones, en las licencias por enfermedad y en la organización de la jornada laboral.

El oficialismo sostiene que la iniciativa busca reducir juicios laborales, promover la formalización del empleo y modernizar el sistema laboral. Sin embargo, la reforma parece que producirá el efecto contrario y que, de moderno no tiene nada.

Si bien, según informes de la Organización Internacional del Trabajo sobre género y empleo en América Latina; datos de INDEC, EPH y Encuesta Nacional de Uso del Tiempo,  la reforma no establece diferencias entre varones y mujeres, especialistas en derecho laboral y economía feminista advierten que el impacto puede no ser neutro en un mercado laboral que ya presenta importantes y marcadas brechas estructurales.

Qué cambia la reforma

1-       Indemnización por despido

El proyecto redefine la base de cálculo de la indemnización tomando como referencia la “remuneración mensual normal y habitual” y excluyendo conceptos no mensuales como el aguinaldo. También habilita la creación de fondos de cese laboral alternativos.

Según la EPH (encuesta permanente de hogares) del INDEC, las mujeres perciben en promedio menores ingresos laborales que los varones y presentan mayores niveles de informalidad. Además, son mayoría en hogares monoparentales. El 95% de los hogares monoparentales son llevados adelante por mujeres. Especialistas señalan que cuando se reduce el monto indemnizatorio, quienes tienen menor capacidad de ahorro o menores ingresos previos quedan más expuestas ante la pérdida del empleo. En ese contexto, una indemnización más baja podría tener un impacto económico más severo en trabajadoras que sostienen solas a sus hogares.

2-       Vacaciones y fraccionamiento

La reforma permite fraccionar el período de vacaciones en tramos de al menos siete días y establece que, si la empresa organiza turnos por razones productivas, deberá garantizar vacaciones en temporada alta al menos una vez cada tres años. Esto amplía la capacidad de organización empresarial según necesidades productivas propias, pero vulnera los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INDEC muestra que las mujeres dedican casi el doble de horas que los varones al trabajo no remunerado. Esa sobrecarga implica que muchas organizan su calendario laboral en función del ciclo escolar y responsabilidades familiares.

Investigaciones sobre organización social del cuidado refuerza que la previsibilidad del tiempo libre es un factor clave para compatibilizar empleo y tareas domésticas. Si las vacaciones de verano no están garantizadas todos los años, la planificación familiar puede volverse más compleja para quienes asumen mayor carga de cuidado.

3-      Licencias por enfermedad

El proyecto establece que, en determinados casos, la remuneración durante la licencia por enfermedad podría reducirse al 75% del salario básico, y al 50% si se considera que existió conducta riesgosa, dejando en manos del empleador la definición de esas consideraciones.

Según la Organización Internacional del Trabajo, como las mujeres en promedio ganan menos y suelen tener trabajos más inestables, cualquier reducción del salario o pérdida de ingresos las afecta más fuerte económicamente. Además, los estudios sobre economía del cuidado muestran que las mujeres asumen también el cuidado de familiares enfermos, lo que puede aumentar la probabilidad de interrupciones laborales. Una reducción del ingreso durante enfermedad impacta más cuando el salario previo ya es menor o cuando existe dependencia económica del hogar respecto de ese ingreso.

4-       Banco de horas y reorganización de jornada

La reforma formaliza el sistema de “banco de horas”, permitiendo compensar horas extra con días libres posteriores, mediante acuerdos entre empleador y trabajador, dejando en una mediación desigual entre ambas partes.

Si la empresa puede modificar los turnos cuando quiere o si los horarios cambian sin aviso, complica la organización familiar. Dado que las mujeres realizan mayor proporción de tareas domésticas y de cuidado,  una mayor variabilidad en horarios puede dificultar el ordenamiento cotidiano.

La OIT advierte que la conciliación requiere políticas públicas específicas; cuando la flexibilidad depende exclusivamente de acuerdos individuales, puede profundizar desigualdades.

5-       Mayor peso de acuerdos individuales

El proyecto amplía la posibilidad de negociar condiciones laborales a nivel de empresa o individual, en determinados aspectos, por encima de convenios sectoriales. Esto significa que, el salario, horarios, extras y muchas condiciones que se encontraban fijadas por un convenio colectivo,  pueden cambiar si la empresa y el empleado acuerdan algo distinto al convenio general.  El problema se encuentra en la desigualdad de condiciones entre la patronal y el trabajador.

Cuando la negociación es individual y no colectiva, quienes ya están en desventaja suelen obtener peores condiciones. En contextos donde ya existe brecha de ingresos y menor representación de mujeres en espacios sindicales y jerárquicos, la negociación individual puede resultar menos favorable para trabajadoras.

El punto de fondo: desigualdades previas

Las advertencias sobre un posible impacto mayor en mujeres no surgen porque la ley las mencione de manera explícita, el proyecto no distingue entre varones y mujeres. El argumento se basa en otra cosa: en cómo es hoy el mercado laboral argentino.

Y los datos oficiales muestran que no es igual para todxs.

Según la INDEC:

  • Las mujeres ganan, en promedio, menos que los varones.
  • Tienen mayor nivel de informalidad laboral.
  • Son mayoría en trabajos de menor remuneración.
  • Encabezan la mayoría de los hogares monoparentales.
  • Dedican casi el doble de tiempo que los varones al trabajo no remunerado, como tareas domésticas y cuidado de hijos o familiares.

Esto significa que muchas mujeres ya parten de una situación más frágil dentro del mercado laboral.

La Organización Internacional del Trabajo, en su informe Panorama Laboral de América Latina, advierte que cuando existen brechas estructurales previas, las reformas que reducen protección laboral pueden tener efectos diferenciados, incluso si la norma no establece distinción por género.